Consejos relacionados con los alimentos congelados

Si tenemos previsto comprar congelados, no debemos olvidar llevar la bolsa isotérmica e introducirlos en ella para evitar cortar la llamada cadena de frío. Los cambios de temperatura pueden alterar los contenidos nutricionales de los alimentos, debemos tener especial cuidado si compramos para guardar en nuestro propio congelador, no es tan importante si pensamos consumirlos al llegar a casa. -Recordar que un producto congelado, una vez que se ha recuperado la temperatura ambiente no puede volver a congelarse-.

Cuando hacemos la compra, debemos dejar para el final los productos  congelados, éstos deben ser los últimos artículos que coloquemos en el carrito o la cesta.

Casi todos los alimentos pueden congelarse si se preparan adecuadamente para que, al aplicar el frío intenso, no se deterioren. Para obtener resultados óptimos es necesario congelar productos frescos, sin daños y bien limpios.

Los productos de forma irregular se guardan mejor en láminas que envuelvan los contornos, es una manera de ahorrar espacio. El film o papel transparente es adecuado para proteger verduras y frutas, el papel de aluminio es ideal para las carnes y los pescados. Ambos sistemas se adaptan, se adhieren y no forman espacios vacíos.

 

Consejo de descongelación:

Pescado:

El pescado, en general, se debe descongelar antes de cocinarlo. Pero si se va a cocer en agua, al vapor  y en algunos guisos y cocciones al horno, se puede emplear directamente congelado.

 

La mejor manera de descongelarlo es, retirar todos los envases que contenga y ponerlo sobre una rejilla o en un colador, para que los jugos de la descongelación queden aparte. Poner en la nevera la noche anterior

 

Si el pescado va envasado al vacío, también se puede descongelar sumergiéndolo en agua fría en el mismo envase.  Así el tiempo de descongelación será más rápido.

 

Los pescados rebozados y empanados, los buñuelos, empanadillas… freírlos directamente congelados, sumergiéndolos en abundante aceite caliente. No freír nunca mucha cantidad de una sola vez, así se conseguirá mantener constante la temperatura del aceite y el resultado será un rebozado crujiente y nada aceitoso.  Finalmente, poner sobre papel absorbente.

 

Marisco:

Solo descongelar el marisco si se cocina a la plancha o al horno. Si se cuece en agua o al vapor, es mejor hacerlo con el producto directamente congelado.

 

Para descongelar el marisco crudo con cáscara (langostinos, cigalas, gambón...) la mejor opción es sumergirlo en agua fría durante unos minutos, justo antes de cocinarlo. Cuando tenga la textura de descongelado, escurrir.

 

Si el marisco no lleva cáscara (gamba pelada, carne de vieira, mejillones…), o ya está cocido (langostinos cocidos, langosta cocida, gamba salada…), se  debe descongelar en la nevera, sobre un recipiente con rejilla, para que los jugos de la descongelación queden aparte y no impregnen el producto.

 

Carne:

La carne se debe descongelarla en la nevera, sin ningún envase la noche anterior.

Si va envasada al vacío, se puede sumergir  en agua fría con el mismo envase, de esta forma la descongelación será más rápida.

Las croquetas, albóndigas y las carnes empanadas o rebozadas hay que sumergirlas, directamente congeladas, en abundante aceite bien caliente y dejar que se doren. No freír mucha cantidad de una sola vez, así se conseguirá un rebozado crujiente y nada aceitoso. Finalmente, poner sobre papel absorbente.

 

Verdura:

Para cocinar las verduras, no hay que descongelarlas. Añadir al líquido de cocción y cocinar a tu gusto.

También se pueden cocer al vapor, directamente congeladas, y resultarán mucho más sabrosas y conservarán mejor los nutrientes.

Las ensaladas simplemente hay que descongelarlas y estarán listas para aliñar y tomar.

Los salteados y revueltos se saltean directamente congelados con un poco de aceite bien caliente y en pocas cantidades. Añadir sal.

Para freír guarniciones de verdura rebozada (alcachofa, calabacín, etc.) y patatas solo hay que sumergirlas directamente congeladas, en abundante aceite caliente y dejar que se doren. No freír mucha cantidad en una sola vez, así se conseguirá un rebozado crujiente y nada aceitoso. Finalmente, poner sobre papel absorbente.

 

Platos preparados:

Cada uno de los productos tiene indicado en el envase la mejor forma de calentarlo, microondas, horno…. Seguir las indicaciones.

También especifica si es necesario cambiar el recipiente que lo contiene o se puede calentar e incluso consumir en el envase original.